viernes, 9 de septiembre de 2011

CRECIENDO EN AUTONOMIA



                                      AUTONOMIA EN LOS ADOLESCENTES


El principio de autonomía es considerado por diversos autores desde distintos ángulos, pero expresados de distintas maneras, por lo que puede reconocerse como el principio de permiso, de libertad, etc. Es el derecho de toda persona de elegir su propio destino siempre y cuando no afecte a otras.
Por autonomía se entiende que la persona responsable, tiene el derecho (también el deber) de actuar por su propia determinación. Requiere la libertad necesaria para que el ser humano responsable delibere, forme sus juicios de valor o de conciencia y, luego, decida libremente y ejecute su decisión.
 
Este principio tradicionalmente se aplica a la persona adulta considerada en la definición anterior como "el ser humano responsable"
En caso de tratarse de un niño, es lógico suponer que son sus padres, tutores o encargados quienes detentan este defecto.
Lo que no es tan claro en este principio, es la ubicación del adolescente y el joven. ¿En qué momento se alcanza la responsabilidad? ¿Puede ser simplemente limitada por una regla o ley que comprenda la edad cronológica? ¿Se adquiere de un día para otro como subordinación a una fecha determinada? Diversos autores han considerado que la moral y la responsabilidad se van desarrollando en el crecimiento humano, Kohlberg L y Giligan, consideran tres estudios del desarrollo moral: el preconvencional (el bien y el mal en términos de sus consecuencias: premio-castigo); el convencional de la adolescencia temprana (se mantienen las expectativas y reglas familiares) y el posconvencional de la adolescencia tardía y de la juventud (fuerte impulso hacia principios morales autónomos).
Lo anteriormente expresado, nos presenta el hecho de no poder considerar al adolescente como unidad, ni por su edad, ni por su cultura, ni por la sociedad en que vive.
Mientras en algunas comunidades asistimos a una extensión del proceso del adolescente, en otras, tal vez, ésta es inexistente.
Por ello el proceso de desarrollo en el cual el adolescente se encuentra, debe ser considerado por el profesional que lo guíe u oriente y según afirma Silber: "Guiar no significa imponer valores y por ello debe evitarse el rol de predicador, que suele ser contraproducente por razones no sólo éticas, sino también prácticas. "El tema se torna más complejo en el sentido que en la medida de que el adolescente va ganando autonomía y responsabilidad, los padres y tutores en forma similar ven disminuir la suya. Esta situación debe ser considerada en cada caso en particular y variará en relación con la problemática que se plantea. Implica, asimismo, una importante consecuencia legal. La legislación de los diferentes países suele ser consecuencia del cuerpo social y la mayoría de las veces se legisla con posterioridad a los cambios sociales. De esta manera, nos encontramos en una sociedad posmoderna, donde la legislación respectiva se adecua a los anteriores conceptos de la modernidad, donde la patria potestad era un derecho absoluto de los padres, ejercido hasta la mayoría de edad de sus hijos. Surgen, de esta situación importantes derivaciones en cuanto a la posibilidad de confidencialidad y el secreto profesional. Un tradicional aforismo médico dice: "No hay medicina sin confidencialidad, no hay confidencia sin confianza y no hay confianza sin secreto."
           COMENTARIO: SER  AUTONOMOS ES LO QUE SE VIENE OSEA SER SIEMPRE LO QUE SOMOS SABERNOS IDENTIFICAR DE TAL COMO HEMOS APRENDIDO A VIVIR MUCHOS DE LOS ADOLESCENTES NO LO VIVEN ASI NO LO SE SERA POR TENER VERGUENZA DE LO QUE VAN A DECIR LOS DEMAS ESO NO IMPORTA LO QUE MAS IMPORTA ES SENTIRNOS BIEN CON UNO MISMO.LUCERO RIOS.

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